|
Si pidiésemos a cada uno de los seguidores de Mariza una palabra, una sola, para describir los sentimientos que los invaden cuando la escuchan, ciertamente necesitaríamos páginas y páginas que, repeticiones aparte, constituirían un rico y voluminoso diccionario. Esto, por un lado, daría testimonio de riqueza del volabulario de la lengua portuguesa, y por otro, serviría como prueba de que el público que la acompaña, aquí y por todas partes, se ha ido multlicando en todas direcciones, cada vez más independientemente de edades y geografías, de escuelas estéticas y modos de vida.
En siete años, Mariza ha conquistado, con la fuerza de su alma y de su garganta, de disciplina y de trabalho, el estatus de cantante universal –Amália, Piaf, Elis, Ella, Garland, mujeres cuyo nombre basta para el reconocimiento inmediato y entusiasmado. Por eso es nuestro deber aprender a compartirla con el mundo. Claro que nos encanta que cante fado, nuestra canción. Pero no podemos cortar sus alas. De modo que pueda volar de vuelta a casa. De vuelta a nosotros. Pero por ahora acompañémosla en su viaje. Descubramos “Terra” (“Tierra”), su Nuevo álbum, la primera obra de arte de un nuevo ciclo, una nueva respiración.
Mariza lo resume todo en una sola palabra: “verdad”. Y añade: “Durante siete años de giras internacionales, he tenido ocasión de descubrir otra gente y otras culturas. He visto y he escuchado. He aprendido. Este es mi momento. Esta es mi verdad. Siempre he sido sincera conmigo misma, y he sido sincera con mis fans. Y con este álbum quiero mostrarles mi progreso como cantante y como ser humano. Mis dos álbumes previos, ‘Transparente’ y ‘Concerto Em Lisboa’ fueron para mí como el final de un ciclo. Y he decidido titular este nuevo disco ‘Terra’. ¿Por qué? Quizás porque siempre he tenido los pies bien plantados en el suelo, y porque grabarlo ha sido como embarcarse en un viaje musical. Inevitablemente...”
Seamos honestos, ¿de acuerdo? Mariza es una cantante de Fado. Pero ella continúa experimentando don nuevos modos de cantarlo, y sus seguidores lo adoran. Todos sus álbumes anteriores – “Fado em Mim” (2001), “Fado Curvo” (2003), “Transparente” (2005) y “Concerto Em Lisboa” (2006), además del DVD “Live In London” (2004) – han sido Discos de Platino. Cuando Amália se fue, nos sentimos como huérfanos, así que buscamos una nueva voz que pudiese expresar el alma nacional portuguesa... buscábamos a Mariza.
Quizá olvidamos que antes que Lisboa fue Mozambique, y que después de Lisboa tenía que ser el mundo. En otras palabras, Fado, sí, siempre; pero ¿por qué no algo más también? Fado is definitivamente World Music, y Mariza ganó su primeros World Music Awards cantando Fado. “Quiero cantar para el mundo”, dice, “pero sé que siempre volveré”.
“Terra”. A la guitarra portuguesa de Fado se une el guitarrista británico Dominic Miller (uno de los músicos de Sting durante los últimos veinte años), tres pianistas, el brasileño Ivan Lins y los cubanos Chucho Valdés e Ivan “Melon” Lewis, el guitarrista flamenco español Javier Limón, y por el percusionista flamenco español Piraña (el percusionista favorito de Paco De Lucía). La voz de Mariza fusiona perfectamente con el caboverdiano Tito Paris’ y la afroespañola Concha Buika’s. Después de Jorge Fernando, Carlos Maria Trindade y Jacques Morelenbaum, Mariza ha escogido al español Javier Limón como productor de “Terra” –¡menudo reto! - Pero en esta mezcla cosmopolita de flamenco y morna, jazz y folk, escuchamos permanentemente un sonido portugués; llamémoslo Fado o simplemente Mariza.
Y es que Mariza canta la cultura portuguesa. Y “Terra” es un álbum portugués, grabado para el Mundo. “Las semillas han germinado”, dice Mariza, “y los frutos serán serán abundantes y diversos”. |