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El nombre del país es Cabo Verde y el de ella es LURA. Ella canta en esta antigua colonia portuguesa, una cadena de diez islas, diez piedras volcánicas diseminadas en el océano, junto a Senegal. Los amantes de Cesaria Evora conocen este pequeño archipiélago, insignificante en términos de estrategia global, pero poseedor de una sabiduría nativa que podría enseñar muchísimo a las naciones más poderosas. Inventado por los colonos europeos, trabajado por africanos y castigado por la sequía, Cabo Verde se las ha compuesto para curar las heridas infligidas por una historia de hambre para convertirse en un hospitalario, pacífico y orgulloso. Lura canta sobre su tierra, donde realmente no nació...
Lura es tan joven como el país de sus raíces. Cabo verde se independizó de Portugal en 1975, el año en que ella nació en Lisboa. La capital de Portugal es el hogar de la mayor parte de la diáspora de Cabp Verde, aunque también se encuntran grandes comunidades en Senegal, el noreste de los Estados Unidos, Holanda, Francia e Italia. Dso tercios de los caoverdianos viven fuera de su país; entre ellos sus artistas. En Lisboa, la población caboverdiana se concentra sobre todo en el barrio de Benfica, en un distrito de calles estrechas y casas de hormigón. Si embaído, el “centro” de la Lisboa portuguesa-africana es Rua Poço de Negros, una arterisa que discurre desde ekl Bairro Alto hasta el distrito Parliament, y que acoge muchos restaurantes, tiendas y nightclubs africanos.
El padre de Lura era de Santiago, la isla más grande, más verde y más africana de las que componen Cabo Verde. Su madre es de Sao Nicolau, la isla que produce el mejor grog (ron local). “Mi familia no pertenecía al ámbito de arte, pero mis padres escuchaban sobre todo morna”, dice Lura, recordando su juventud con alusiones a la saudade de terciopelo que, letárgicamnte interpretada por Cesaria Evora, ha hecho a Cabo Verde famoso en todo el mundo. “Ella ha abierto el camino. Y ahora podemos presentar otros estilos de Cabo Verde”, explica Lura. Su cuerpo, esculpido por la natación, el baile y el simple deseo de verse bella, interpreta los dos o tres géneros principales de Cabo Verde.
Lura era bailarina cuando Juka, estrella de la música africana en Lisboa, original de São Tomé y Príncipe, le pidió que participase en su nuevo álbum. “Yo tenía 17 años y se suponía que iba a hacer los coros, pero Juka me pidió que interpretara un dúo con él. Yo nunca había pensado en cantar, pero él insistió”, dice. Así que Lura descubrió el potencial de su voz, su timbre profundo y sus inflexiones sensuales. El disco de Juka fue un éxito, y otras celebridades africanas de habla portuguesa pidieron a Lura que colaborase con ellos, como Bonga de Angora y sus paisanos Tito Paris, Paulo Florès y Paulinho Vieira. Ella trabajaba con una compañía de teatro mientras grababa su primer disco con un productor portugués: un disco de baile para su generación, con estilo criollo caboverdiano de fondo. “Estaba pensado sorbe todo para discotecas”, explica. Pero a pesar de las recetas y los trucos comerciales del disco, al canción Nha Vida (Mi vida) atrajo mucho interés, y fue seleccionada para Red Hot + Lisbon, un disco recopilatorio de la campaña contra el Sida, que incluía también canciones de las estrellas braseileñas Caetano Veloso y Marisa Monte, además de Djavan, Bonga y Teresa Salgueiro, la cantante de Madredeus. Lura tenía entonces 21 años.
Tras descubrir a la joven promesa cuando hizo el dúo con Bonga –Mulemba Xangola- Lusafrica produjo su segundo disco en 2002. “El disco estaba dirigido a la comunidad joven”, dice la cantante. En otras palabras, era un cocktail de r’n’b y zouk, el último éxito entre la juventud de Cabo Verde. Pero los oídos experimentados se fijaron en dos canciones de valor especial: Ma’n ba dès bès kimida dâ
y Tabanka Assigo, dos temas escritos por el joven Tcheka que ofrecen la pausada esencia de la música de Cabo Verde, ritmos deliciosos cantados por una voz madura y voluptuosa.
En el año 2004 Lura grabó por fin un disco verdaderamente caboverdiano: Di Korpu Ku Alma (Del cuerpo y del alma), cuya reputación se disparó en su país y entre la diáspora por el éxito de la canción Vazulina, una historia sobre el abuso de gomina por parte de las chicas aficanas, con el afán de alisar su pelo. El tema, una declaración de identidad de Cabo Verde, fue escrito por Orlando Pantera, un joven escritor que, antes de morir, revolucionó uno de los principales géneros tradicionales de ese país, estableciendo un estilo que inspiró a toda una generación de nuevos artistas.
Y su último trabajo, M’bem di fora (Vengo de lejos), fue editado por Lusafrica en noviembre de 2006.
Lura se mezcla entre las gentes y la música de Cabo Verde, donde se siente en casa. Cuando canta en Cabo Verde Lura no canta sola, ya que admiradores de todas las edades le acompañan.
Lura valora la simplicidad de las cosas y de las personas en Cabo Verde. M’bem di fora es una expresión caboverdiana utilizada para designar las personas que vienen de fuera de la ciudad, del interior. Al igual que la expresión, este último disco habla de estos viajes. |