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La “diva de los pies descalzos”, Cesaria Evora, comenzó su carrera como cantante en Mindelo, en la Isla caboverdiana de Sâo Vicente, hace más de cuarenta y cinco años. Con apenas 20 años, ya cantaba los desencuentros amorosos y la soledad de las islas de Cabo Verde, expresando un hastío inaudito, tal como lo atestiguan las grabaciones de aquella época reeditadas en 2008 bajo el título de “Radio Mindelo”.
Tanto cuando interpreta coladeras, esas mareantes canciones para danzar, o mornas, llamado también el blues caboverdiano, su voz atrapa inexorablemente al espectador.
Tres años después de la publicación de “Rogamar”, la cantante caboverdiana vuelve con “Nha Sentimento”, (Sony Music 2009), la esencia caboverdiana en catorce mornas y coladeras antiguas, un estilo que le dio la fama internacional y que ahora ha fusionado con sonidos árabes. A pesar de haber sufrido un infarto cerebral en 2008 durante su gira australiana, Cesaria prosigue su camino superando todos los obstáculos. A sus 68 años, su voz es quizás más distante y un poco menos suave que en el pasado, pero ella permanece siempre anclada a las emociones que le han otorgado su renombre internacional, verdadera Billie Holiday criolla de la segunda mitad del siglo XX.
En este nuevo trabajo las coladeras se han abierto paso sobre las mornas. Realizado por Nando Andrade y producido por José da Silva, “Nha Sentimento” contiene emociones profundas, que no sabrían disipar extractos aparentemente superficiales, pero a menudo graves en sus temas, donde la alegría de vivir le transporta a veces hacia la tristeza, la saudade y el deseo.
Cuando no se produce esto, las palabras traducen un fatalismo isleño que Cesaria hace suyo inmediatamente, porque ella ha vivido en sus carnes lo que canta, como en el tema Vento de Sueste, una morna que nos transporta a sentimientos a los que ella nunca ha renunciado.
Zinha es uno de los títulos más desenvueltos del álbum. Ligero, este tema disipa las emociones fuertes, iniciándonos a la danza. Como en la mayoría de títulos del álbum, Cesaria es acompañada por un delicado trabajo de percusión firmado por Tey Santos. Heredero de la escena musical caboverdiana de los años 50 y 60, aprendió a tocar con los músicos de aquella época, que le transmitieron sus conocimientos.
En su música encontramos una cierta nostalgia de aquellos años dorados, perpetuando una manera de tocar que ya apenas existe pero que sienta perfectamente a la voz de Cesaria. Anteriormente, ya la había acompañado en el álbum “Mar Azul” que la lanzó al mundo en 1991. Con delicadeza pero siempre muy presente, su forma de tocar es uno de los ingredientes clave del disco. El realizador y pianista Nando Andrade subraya este estilo, acentuando el sentimiento de nostalgia mientras que la manera de tocar más moderna del otro percusionista Miroca Paris sólo aparece con moderación.
La otra cumbre de “Nha Sentimento” es Ligereza, donde nos reencontramos con el acordeón de Henry Ortiz, grabado en Bogotá. Esta canción tiene un encanto inmediato, como el frescor de una brisa de verano. Henry aporta una nota latina a esta melodía caboverdiana, dando la impresión de que siempre hemos conocido este fragmento.
El canto de Cesaria se reúne maravillosamente con la producción y los músicos que la acompañan. En efecto, ella nunca ha invertido tanto en una grabación como esta, trabajando estrechamente con Nando. En su mejor momento emocional, encuentra la intensidad y la calidad de sus mejores tiempos.
Aunque Cesaria da preferencia en este álbum a sus temas más pegadizos, no deja de lado el estilo musical que le ha merecido su reputación. Las tres mornas del disco, Vento de Sueste, Vento de Sueste, Sentimento, Mam’Bia E So Mi, se benefician de arreglos de cuerdas egipcias a cargo del músico egipcio Fathy Salama, que dirige la Gran Orquesta del Cairo. Este acercamiento natural corrobora la hipótesis de que la morna pueda tener raíces árabes, a través de la conexión en la música árabe-andalusí, según las afirmaciones del musicólogo Vasco Martins y del autor Manuel de Novas.
Un tema como Mam’Bia E So Mi nos transporta a las mejores horas de Oum Kalsoum y de Abdel Halim Afez gracias a los brillantes arreglos de cuerdas. Llena de acentos nuevos, la voz de Cesaria se engalana con otros colores. El azul y el verde caboverdianos se transforman aquí en púrpuras y cobrizos, mientras que su elegancia vocal va a la esencia y da siempre en el blanco.
Alegre, Esperança di Mar Azul vuelve a tratar temas familiares, mientras que las percusiones hacen respirar y dan vida a la pieza, y el acordeón de Régis Gizavo la aureola de un sutil toque melancólico. Compuesta por Teofilo Chantre, Esperança di Mar Azul es un título lleno de esperanza inundado por una constante expresividad. “La esperanza del mar azul/ es para aquellos que creen en el amor “, canta ella a los enamorados, mientras contempla las salpicaduras atlánticas, de viento y de sol.
Fiel a su costumbre, Cesaria se inclina ante el destino, como en Fatalidade, acompañada de coros dulces y amargos. “Trabaja, lucha y canta/ riega tu vida con el sudor de tu alegría/ Toda fatalidad cesará/ Y tu día vendrá, sí tu día...”, canta ella, como si su día hubiera estado siempre ahí, sin mirar nunca atrás. Esta manera de avanzar mirando hacia delante, sean cuales sean los obstáculos, es una de las cualidades principales, a pesar de todos los acentos nostálgicos que ella puede poner en sus canciones.
A lo largo de sus 14 canciones, firmadas principalmente por Teofilo Chantre y Manuel de Novas, Cesaria celebra nuevamente su país, como en el expresivo Verde Cabo di Nha Odjos, un poema escrito conjuntamente por Luis Pastor y Teofilo Chantre. “Verde Cabo de mi mirada/ Mindelo de mis glorias/ Yo quiero morir en tu verde/ Y vivir en tus canciones”. |