Mariza es considerada por muchos la artista portuguesa más internacional de todos los tiempos. En pocos años, pasó de ser un fenómeno casi inexistente, conocida únicamente por un reducido grupo de seguidores portugueses, a convertirse en una de las estrellas más aplaudidas de todo el mundo.

A lo largo de su trayectoria, Mariza ha recibido numerosos reconocimientos y ha sido nominada a algunos de los premios más importantes del mundo.

Además, al viajar constantemente por todo el mundo, Mariza está presente en numerosas ocasiones en algunas de las salas más prestigiosas de todo el mundo. Entre ellas: The London Royal Albert Hall, The Sydney Opera House y Los Angeles Hollywood Bowl.

Salvo Amalia Rodrigues, ninguna otra  artista portuguesa había construido antes una carrera internacional tan triunfal, acumulando éxitos en los escenarios más prestigiosos de todo el mundo, recibiendo refrencias entusiastas y muy positivas de los críticos de música más exigentes y un sin fin de premios y distinciones a nivel internacional.

Como de costumbre, además, sigue colaborando con algunos de los mejores artistas: Jacques Morelenbaum y John Mauceri, José Mercé y Miguel Poveda, Gilberto Gil e Ivan Lins, Lenny Kravitz y Sting, Cesária Évora y Tito Paris, Rui Veloso y Carlos do Carmo. Y en cuanto a su repertorio, aunque se basa en el Fado clásico, también se ha actualizado e incluye melodías de Cabo Verde, clásicos de Rhythm & Blues y cualquier otra melodía que le pueda agradar.

En definitiva, Mariza superó con creces el punto en el que podría haberse limitado a ser únicamente un “episodio exótico” en la escena musical mundial, con el riesgo de ser reemplazado por cualquier fenómeno nuevo que pudiera aparecer en otro lugar del mundo dentro de la industria discográfica. Ella ya ha demostrado con creces que se trata de una gran artista internacionacional, con una enorme originalidad y talento y de quien se espera mucho en el futuro también. Aquella niña de Mozambique, criada en el popular barrio de Mouraria en Lisboa, supo tomar las riendas de su cultura musical y se convirtió en una artista universal capaz de abrirse al mundo, pero sin perder la conciencia sobre su identidad portuguesa. Es por eso que el público portugués es el primero en reconocer ese triunfo y en “pagárselo” con un amor y una gratitud ilimitada.